"Las personas que están suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo... son las que lo cambian." Leo esta frase en la biografía de Steve Jobs y ya no puedo dormir. Tengo que ponerme a escribir. Porque la frase ha dado en el clavo o ha dado un martillazo más -tal vez el necesario- a mi clavo, al que tiene que ver con la creación, a ese que toca y retoca en mi cabeza sobre todo después de ver la pasarela de moda madrileña. Es verdad, puede pensarse que nada tiene que ver la moda con el Mac, la pasarela con Jobs... Y es cierto, o relativamente cierto, porque ya nada podemos hacer sin la informática y el santo Jobs (que de santo no tuvo nada y de paciente menos) nos cambió la vida, y me atrevo a creer que para siempre y también la del mundo de la moda, aunque solo sea porque gracias fundamentalmente a él cualquiera hace fotos en la pasarela y vídeos que lanza al mundo, que ve casi en directo lo que nuestros propios ojos. El caso es que la frase es la que acompañó a una de las magnificas campañas Mac, aquella que decía "Piensa diferente". Esa frase me la he repetido en innumerables ocasiones estos días en los desfiles de la Mercedes Benz Fashion Week Madrid. En plan critico. Sí. Desde luego.
Durante años he defendido y apoyado la moda española. Durante años he aplaudido su internacionalización. Durante años he mostrado un panorama de moda española que despuntaba. Durante años he hablado de marca España. Y hablo en pasado solamente para tomar impulso para después decir que seguiré haciéndolo, porque soy española,,pies sí, pero no soy nada fanática, sino más bien porque creo que es la nuestra y que debemos apoyarla en lugar de denostarla, como en ocasiones se ha hecho. Pero no hay mejor manera de apoyar, de ayudar, que la de la lealtad, la de llamar a las cosas por su nombre. Me decía un fotógrafo acostumbrado a recorrer ciudades internacionales fotografiando sus desfiles que si en París se había notado la crisis cómo no iba a notarse en Madrid... Y así debe de haber sido, aunque la verdad es que yo he visto buenos desfiles en esta edición de la pasarela y, por ejemplo, unos tejidos que han mejorado en los últimos años. Pero parafraseando a Jobs, ¿Quieren los diseñadores españoles cambiar el mundo..., aunque sea el de la moda? Se diría que no. Porque en general no piensan diferente. Y no sé cómo no se aburren. Adoro a muchos de ellos. Son brillantes. Se merecen que les vaya mejor. Deberían tener mejor distribución, y una industria adecuada, y una mayor visibilidad en los medios de comunicación... Pero yo pediría una reflexión generalizada: pensar diferente para la próxima pasarela. Eso supone, por ejemplo, dejar volar más la imaginación..., porque si la pasarela no tiene algo de fantasía y de magia..., para qué hacerla..., no se trata de presentar imposibles, pero sí de incitar, como poco, al sueño. Pensar diferente es estilizar los desfiles, buscar un ojo que ayude, nuevamente, a comercializar la magia o a hacer magia con lo comercial. Pensar diferente es abrir la mente a estímulos, a inspiraciones, para inspirar después al respetable. Y es también editar los desfiles, lo que equivale a acortar, limpiar y dar esplendor... (hablo por mi propia experiencia: mis textos mejoran cuando otros los leen..., ya estoy esperando a algún gracioso o graciosa que me diga que se nota que este no lo ha leído nadie..., a lo que contestaré que, en efecto, así es..., que hay que reírse de uno mismo), porque no entiendo la manía de hacer desfiles largos sobre todo cuando son largos y repetitivos. Pensar diferente significa arriesgar, y eso no tiene nada que ver ni con la crisis, ni con las oportunidades, ni con las fechas; supongo que tiene que ver con las ganas, con la pasión, con el deseo de poner patas arriba las cosas, para cambiar el mundo, aunque sea el mundo de la moda. ¿Jugamos?
Durante años he defendido y apoyado la moda española. Durante años he aplaudido su internacionalización. Durante años he mostrado un panorama de moda española que despuntaba. Durante años he hablado de marca España. Y hablo en pasado solamente para tomar impulso para después decir que seguiré haciéndolo, porque soy española,,pies sí, pero no soy nada fanática, sino más bien porque creo que es la nuestra y que debemos apoyarla en lugar de denostarla, como en ocasiones se ha hecho. Pero no hay mejor manera de apoyar, de ayudar, que la de la lealtad, la de llamar a las cosas por su nombre. Me decía un fotógrafo acostumbrado a recorrer ciudades internacionales fotografiando sus desfiles que si en París se había notado la crisis cómo no iba a notarse en Madrid... Y así debe de haber sido, aunque la verdad es que yo he visto buenos desfiles en esta edición de la pasarela y, por ejemplo, unos tejidos que han mejorado en los últimos años. Pero parafraseando a Jobs, ¿Quieren los diseñadores españoles cambiar el mundo..., aunque sea el de la moda? Se diría que no. Porque en general no piensan diferente. Y no sé cómo no se aburren. Adoro a muchos de ellos. Son brillantes. Se merecen que les vaya mejor. Deberían tener mejor distribución, y una industria adecuada, y una mayor visibilidad en los medios de comunicación... Pero yo pediría una reflexión generalizada: pensar diferente para la próxima pasarela. Eso supone, por ejemplo, dejar volar más la imaginación..., porque si la pasarela no tiene algo de fantasía y de magia..., para qué hacerla..., no se trata de presentar imposibles, pero sí de incitar, como poco, al sueño. Pensar diferente es estilizar los desfiles, buscar un ojo que ayude, nuevamente, a comercializar la magia o a hacer magia con lo comercial. Pensar diferente es abrir la mente a estímulos, a inspiraciones, para inspirar después al respetable. Y es también editar los desfiles, lo que equivale a acortar, limpiar y dar esplendor... (hablo por mi propia experiencia: mis textos mejoran cuando otros los leen..., ya estoy esperando a algún gracioso o graciosa que me diga que se nota que este no lo ha leído nadie..., a lo que contestaré que, en efecto, así es..., que hay que reírse de uno mismo), porque no entiendo la manía de hacer desfiles largos sobre todo cuando son largos y repetitivos. Pensar diferente significa arriesgar, y eso no tiene nada que ver ni con la crisis, ni con las oportunidades, ni con las fechas; supongo que tiene que ver con las ganas, con la pasión, con el deseo de poner patas arriba las cosas, para cambiar el mundo, aunque sea el mundo de la moda. ¿Jugamos?